La energía solar fotovoltaica, se suele usar para alimentar innumerables aparatos autónomos, que es una manera perfecta para abastecer refugios o casas aisladas y para producir electricidad para redes de distribución obtenida directamente de los rayos del Sol, y todo esto gracias al efecto fotoeléctrico de un determinado dispositivo.
Sepamos que normalmente una lámina metálica semiconductora llamada célula fotovoltaica, o una deposición de metales sobre un sustrato llamada capa fina.
En estos momentos también están en fase de laboratorio métodos orgánicos, que serán muy pronto puestos en uso.
De momento los módulos que conocemos, o paneles fotovoltaicos están formados por un cristal o lámina transparente superior y un cerramiento inferior entre los que queda encapsulado el sustrato conversor y sus conexiones eléctricas.
Saber también que las láminas inferiores puede ser transparente.
La corriente eléctrica continua que proporcionan los paneles fotovoltaicos se puede transformar en corriente alterna.
Una esplicación seria que el proceso, simplificado, sería el siguiente, que se genera la energía a bajas tensiones de 380-800 V, y en corriente continua, que se transforma con un inversor en corriente alterna. Mediante un centro de transformación se eleva a media tensión que seria de 15 ó 25 kV y se inyecta en las redes de transporte de la compañía.



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