El transporte de levitación magnética, llamada maglev, es un sistema de transporte que incluye la suspensión, guía y propulsión de vehículos, principalmente trenes. Esto sucede utilizando un gran número de imanes para la sustentación y la propulsión a base de la levitación magnética.
La ausencia de contacto físico entre el raíl y el tren hace que la única fricción o retención sea como consecuencia del aire, y ésto se reduce al mínimo por su fantástica forma aerodinámica.
Los trenes maglev pueden viajar a muy altas velocidades, con un consumo de energía bastante elevado para mantener y controlar la polaridad de los imanes y con un bajo nivel de ruido, que es una ventaja sobre el sistema competidor llamado aerotrén, pudiendo llegar a alcanzar los 650 km. horas, aunque el máximo que se ha probado en este tren es de 584 km. hora. Estas altas velocidades hacen que los maglev puedan llegar a convertirse en competidores directos del transporte aéreo.
Como inconveniente destaca el alto coste de las líneas, lo que ha limitado su uso comercial, y es por este alto costo que se derivan de varios factores importantes, por ejemplo, el primero y principal es el altísimo costo de la infraestructura necesaria para la vía y el sistema eléctrico, y otro no menos relevante es el alto consumo energético. Debido a que en la fuerza electromagnética el principal factor limite en cuanto al diseño y al consumo es el peso del tren, ya que esta tecnología no es aplicable actualmente al transporte de mercancías, lo cual limita enormemente las posibilidades de este sistema.












































