Esto sucede por la conexión por cable a un ordenador al que llegan los datos que permite a los médicos descubrir el grado de capacidad olfativa del enfermo.
Esta fantástica nariz también sera en otros campos tremendamente útil, ya que servirá para detectar incendios, sustancias tóxicas y productos caducados.
Ya hacía tiempo que se venia trabajando en el proyecto de una nariz artificial, pero hasta ahora, solo se habían conseguido sensores de olores de costes muy elevados, y esto desde el punto de vista económico no es bueno, y también excesivamente grandes, algunas del tamaño incluso, de congeladores o frigoríficos, pero eso ya paso a la historia, ahora sus aplicaciones en el ámbito de la medición de olores se están trasladando ya a proyectos con empresas de sectores como puede ser el petróleo o químicos, en aguas, por supuesto sanidad, y como no, en defensa, en fármacos, y alimentación, entre otros muchos.
Todos sabemos que el gusto y el olfato están vinculados a una serie de elementos químicos que han complicado el desarrollo de artefactos asociados a esos sentidos, pero finalmente ya se ha conseguido, para bien de todos.




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